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martes, 12 de diciembre de 2017

UN BRINDÍS AL SOL: LA REFORMA IMPOSIBLE




La situación política general que vive el país y de la que el secesionismo catalán solo es un síntoma evidente, demuestra que el régimen político de 1978 está completamente descuajaringado y totalmente periclitado.  La aplicación del artículo 155 de la todavía vigente Constitución de 1978 ha puesto de manifiesto la debilidad  del Gobierno que preside el señor Rajoy y solo ha sido posible, tras la cansina insistencia de "Ciudadanos", después de una ardua negociación con el principal partido de la oposición, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en la que éste ha arrancado al Partido Popular una vaga promesa de estudiar una posible reforma constitucional que los medios de comunicación ya han comenzado a vender a los ciudadanos como una realidad cuando no es más que una promesa vacía y a todo punto imposible de cumplir, es decir un brindis al Sol.

            Una reforma constitucional en la España actual es, simplemente, imposible porque falta lo fundamental que es la concurrencia de un saber querer. Si bien casi todas las formaciones políticas parecen coincidir en la necesidad de la reforma de la Constitución de 1978, ninguna de ellas tiene claro el para qué la quiere reformar mostrando tener no solo intenciones diferentes sino, lo que es peor, claramente divergentes.

            "Ciudadanos" pretende reformar la constitución en un sentido más centralizador del Estado, el Partido Socialista desea una modificación en un sentido federalista sin saber siquiera en qué consiste ese federalismo propugnado, el Partido Popular no se muestra del todo incómodo con la actual redacción del texto constitucional y, finalmente, "PODEMOS" desea una reforma que permita la adopción de la forma republicana de Estado sin tener muy claro si esa republica va a ser presidencialista, semipresidencialista o parlamentaria así como la introducción, en algún lugar del texto, de lo que ellos llaman "el derecho a decidir" y que no es otra cosa que una verdadera cláusula de "desconstitucionalización" que permitiría la desintegración del propio estado.

            Esta divergencia de criterios a la hora de reformar la vigente Constitución unida a las necesarias mayorías parlamentarias para aprobar dicha reforma ya de por sí solos dibujan un panorama en que la tan cacareada reforma es manifiestamente imposible.

            Otra cuestión, y no de menor importancia, es que este enorme deseo por reformar a toda costa la Constitución de 1978 está ocultando los verdaderos males políticos que afectan al país y que, en cualquier caso, deberían ser solucionados antes de iniciar cualquier proceso de reforma constitucional porque de lo contrario, cualquier reforma arrastrará en sí misma el problema que volverá a manifestarse, quizás con mayor virulencia, en un tiempo más o menos próximo.

            Nuestro país adolece de un gravísimo problema sociológico creado y fomentado desde la política y que resulta de tan enorme magnitud que ha retornado al mismo mundo que lo ha creado en forma de un fatal problema político y que no es otro que una total falta de identidad y cohesión del pueblo español que prácticamente le imposibilita para constituir un estado político racionalizado. A pesar de innumerables invocaciones de políticos e instituciones a "todo aquello que nos une" nadie ha sido capaz aún de dar una explicación concreta o de definir que es ello.  El hecho religioso, tan cohesionador y definidor de las culturas, ha dejado de tener la más mínima importancia y presencia en la España actual; nuestro común pasado, la Historia de la que Miguel de Cervantes dijo que "es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia del porvenir"; es manipulado, vilipendiado, objeto de actuales disputas y motivo de candentes enfrentamientos; las más nimias e irrelevantes fiestas populares se convierten en excusa para polemizar y visualizar las disensiones y divisiones entre los españoles y las apelaciones al futuro carecen de sentido cohesionador por ser el futuro un concepto abstracto e incierto y no quedar siquiera claro en el presente que el mismo se desee afrontar en común.

            Todo esto hace que, antes de emprender ningún tipo de proceso político, nos debiéramos poner a pensar qué somos realmente, por qué estamos unidos y dónde queremos ir.

            Afrontar una reforma constitucional o un proceso constituyente sin que el pueblo español tenga claro que fue, que es, por qué debe permanecer unido y a dónde quiere ir no servirá para constituir ningún estado sino simplemente para justificar la existencia de una pura estructura administrativa para organizar y explotar a una población que solo se concibe como objeto administrativo, no como un pueblo organizado en un estado que le es propio y con el que se identifica.

jueves, 30 de noviembre de 2017

DE CINE Y LITERATURA



           
Desde el momento mismo de la aparición del séptimo arte, a finales del siglo XIX, éste siempre ha encontrado en las numerosas obras de la literatura universal, arte muchísimo más antigua, el más extraordinario de los filones de los que extraer historias que, debidamente plasmadas en guiones adaptados, eran finalmente llevados a la gran pantalla.

            El proceso de adaptación de una obra literaria al cine es relativamente sencillo: existiendo una novela famosa o que había tenido un enorme éxito de ventas, una productora cinematográfica compraba los derechos de dicha novela, si es que los mismos no eran públicos, y encargaba a un guionista que escribiera un guión cinematográfico basado en la historia narrada en la misma. El guión era solo inspirado por la obra literaria lo que quiere decir que no era una mera reproducción de los diálogos, personajes e historias concretas  que aparecían en la obra original por lo que dicho guión podía ser más o menos fiel a la narración literaria pero, en ningún caso, era esa misma narración llevada al cine.

            A lo largo de la historia del cine, las adaptaciones literarias han sido numerosas y nunca han estado exentas de polémica ya que si en un principio se veía en ellas un sustituto de la obra literaria original, en no pocos casos las adaptaciones eran tan poco fieles al original que en realidad el guionista se había inventado otra historia que poco o nada tenía que ver con la narrada en la obra en la que se pretendía inspirar.

            Si siempre se ha dicho que la obra literaria original siempre supera en calidad  y tensión dramática a su adaptación cinematográfica, es decir, que la novela siempre es superior a la película, (cosa que no tiene que ser necesariamente cierta) no por ello la industria del cine ha dejado de producir centenares de exitosas adaptaciones en estos últimos años que en realidad han servido para promocionar la literatura aumentando la venta de las obras literarias en las que se inspiran y siendo una verdadera mina de beneficios económicos para los autores literarios.

            Hasta hace unos pocos años, toda adaptación al cine tenía un denominador común que era que la publicación de la obra literaria siempre era completa y anterior a la producción cinematográfica; no obstante, de unos años a esta parte, esto está cambiando de una forma peligrosa. Series de novelas, como "Las Aventuras del Capitán Alatriste" o la no menos famosa "Canción de Hielo y Fuego"  han sido adaptadas al cine y a la televisión cuando todavía quedaban novelas por escribir para completar la serie literaria lo que ha provocado que la adaptación no solo se haya inspirado en la obra literaria sino que se haya adelantado a la acción que la misma narra lo que, en puridad lógica, solo puede provocar que el guión cinematográfico deje de ser una pieza inspirada para convertirse en una obra original que sea la inspiración de la novela aún por escribir.

En el caso de la película "El Capitán Alatistre", producida en 2005 por Tele5, la misma se inspiraba en la totalidad de una serie de novelas escritas por Arturo Pérez Reverte bajo el título compilatorio de "Las Aventuras del Capitán Alatriste"  y que, hasta el año del estreno de la película, estaba compuesta por cinco novelas quedando por escribir cuatro de ellas, una de las cuales, "Corsarios de Levante",  se publicó precisamente el mismo año del estreno de la película (2006).  Al abarcar el guión de la película la totalidad de la serie literaria incluyendo cuatro novelas que ni siquiera se habían escrito aun, dicha película tal vez haya puesto en peligro la continuación de dicha serie (1) porque al autor no le quedará más remedio que inspirarse en parte de le película para las futuras novelas haciéndolas perder cualquier originalidad y convirtiéndolas, como poco, en previsibles.

            Y en el mismo caso se encuentra la serie de novelas "Canción de Hielo y Fuego", escrita por el autor norteamericano George R.R. Martin y que ha dado origen a la popular serie televisiva "Juego de Tronos", la cual terminará el año que viene a pesar de que aún quedan por publicarse dos novelas una de las cuales, "Vientos de Invierno", lo hará previsiblemente en 2018 y la última, titulada "Sueño de Primavera", todavía no ha sido escrita.

            Hasta ahora ha sido la literatura la que, con mayor o menor fortuna, ha inspirado al cine en una feliz simbiosis donde el segundo favorecía a la primera por generar publicidad de determinadas obras literarias y fomentar el interés del público por su lectura, pero ahora que las adaptaciones cinematográficas se anticipan y se adelantan a la producción literaria, sí que se pueden generar graves perjuicios a la literatura al hacerla parecer carente de originalidad y apagando en los potenciales lectores el interés por la lectura de los contenidos que ya les anticipan las imágenes y los diálogos proyectados en la pequeña o gran pantalla.









(1) La publicación por la editorial Alfaguara, el año pasado,  de la recopilación de las siete primeras novelas de la Serie "Las Aventuras del Capitán Alatriste" en un solo volumen titulado "Todo Alatriste" hace presagiar que dicho volumen abarca la serie completa y que las dos novelas que aún faltan por escribirse no serán publicadas. 

martes, 21 de noviembre de 2017

EL RETORNO DE LOS JABALÍES






En un tiempo donde se habla mucho de memoria histórica y de la misma se pretende hacer constante actualidad, llama la atención que sea más lo que se oculta o se ignora que lo que sale a la luz. En un tiempo donde se idealiza el periodo de la Segunda República, resaltándose sus éxitos y minimizando sus errores, se ignora la existencia, durante la legislatura constituyente de la misma, de un grupo oficioso de diputados conocido como "los Jabalíes".

            El nombre de "los Jabalíes" se debe a un discurso pronunciado por don José Ortega y Gasset, en Octubre de 193, en el que afirmaba que "es de plena evidencia, que hay, sobre todo tres cosas que no podemos venir a hacer aquí, ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí" para referirse a un grupo de diputados, considerados de extrema izquierda, que precisamente se dedicaban en el Congreso a esas tres mencionadas  actividades y entre los que destacaba un pionero y héroe de la aviación española, diputado por la circunscripción de Barcelona y elegido en las listas de Esquerra Republicana Cataluña, llamado Ramón Franco Bahamonde (1).

            La anterior introducción histórica que podrá parecer sin sentido no lo es tanto si consideramos que lo que en otros países es Historia, y por tanto objeto de reflexión intelectual sobre el pasado, en el nuestro es actualidad y objeto de la actividad política, lo que hace en gran medida que la Historia de España sea más bien aburridamente repetitiva que meramente cíclica pudiéndose decir que no hay acontecimiento que hoy ocurra que no haya ocurrido antes de la misma manera aunque en tiempo diferente y con distintos protagonistas. Conforme a esta expresada filosofía, no puede por menos que llamar poderosamente la atención que en el actual Congreso de los Diputados, al igual que en las Cortes Constituyentes de la II República, hayan reaparecido "los Jabalíes" aunque esta vez se trate de un grupo reducido, por el momento, a un solo diputado elegido, al igual que Ramón Franco, por la circunscripción de Barcelona y en las listas de Esquerra Republicana de Cataluña. Evidentemente me estoy refiriendo a Gabriel Rufián.

            Lejos de ser un Demóstenes o un Cicerón, Gabriel Rufián no pasará a la historia del parlamentarismo por acudir al Congreso para lanzar alguna Filípica o Catilinaria u otra pieza oratoria menor, sino por los divertidos espectáculos que monta en el Congreso que hacen que la pretendida augusta institución se convierta en un Cabaret de Varietés de medio pelo.

            Cuando el señor Rufián no utiliza la palabra para lanzar recios mensajes al gobierno sobre la higiene básica de las manos aparece por el hemiciclo con una antigua impresora de ordenador ignorando que, como elemento informático periférico, de nada sirve sin conexión a un ordenador o con unas esposas en plan dómine haciendo desear al expectante público su aparición sobre el escaño con la correspondiente fusta que haga derivar el show hacia un espectáculo erótico festivo de carácter no tradicional.

            Y es que Gabriel Rufián no es que se perfile, sino que se ha convertido en el nuevo "Jabalí" del Congreso, un digno sucesor de aquel grupo de "los Jabalíes" de las Cortes republicanas que encabezara el Comandante Franco y que, al igual que aquellos, pretende imitar a la "Montaña" de la Asamblea Legislativa francesa de 1791, fracasando en tal intento por no alcanzar, ni aproximarse siquiera, la categoría de un  Marat, aunque sí pudiera llegar a la de un Fouché por los hábiles equilibrios que mantiene cuando dice una cosa y hace la contraria manteniendo a su público siempre contento (2).















(1) Ramón Franco Bahamonde, pionero de la aviación española y héroe del Plus Ultra, se presentó a las Elecciones Generales del 28 de Junio 1931 por las circunscripciones de Sevilla y de Barcelona, en la primera, junto con el andalucista Blas Infante, por las listas del Partido Republicano Revolucionario y en la segunda por las listas de Esquerra Republicana de Catalunya. Saliendo elegido por ambas circunscripciones y listas  renunció a su acta por la capital hispalense convirtiéndose en diputado por Barcelona e integrándose en el grupo parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya.


(2) ¿No constituye un ejemplo de equilibrio propio de un genial funambulista decirse ciudadano, miembro y partidario de una proclamada República Catalana independiente, suscribiendo una escueta despedida de España en una red social y continuar acudiendo al Congreso de los Diputados a calentar el escaño y a percibir la nómina que le abona el Reino de España?. ¿No es otro ejemplo de equilibrio magistral el decir "Adiós España" en twitter y "Buenos días" todos los días en el Congreso de los Diputados?.

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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